Oigo el suave, sordo replicar de campanas de hojalata,
me absorbe esa luz que entra desde tu ventana,
bebo espuma, crema de azucar, no de mar,
entro en el huracán que me mueve por dentro,
y entonces recuerdo aquél libro de instrucciones para no echaros de menos.
Suena Addicted, Waldeck.