El corazón de una sola persona puede latir en la selva a ritmo de tuncutun-turrucu-tuntun, mis pies incapaces de aguantar pegados al suelo al oir ese bombeo, Thelma y Louis en pleno Cañón del Colorado, volando en aquel pájaro de acero azul hacia un abismo de felicidad. El momento en que nos sentimos más despiertos que nunca, supone que anteriormente vagabamos aletargados, parece sensato.
Pues habrá que despertarse, a poder ser pronto...