miércoles, 3 de septiembre de 2008

Mares de cerezas...

Ya noto que se está quemando un impulso que se esconde, impaciente por husillos, al mirarte lo que lleva tu camisa. Cuando notas mi aliento en tus oidos algo oscuro se estremece, algo crudo se protege. Y aunque tu sabes bien que la vida es todo conocerse, quiero lamerte, suplicarte, ver la sombra que proyecta cada poro de tu cuerpo dibujado en las cortinas. Se deslizan por encima de saliva y terciopelo. Si yo te giro para verte y el humo me intoxica, recorriendo los caminos, respirando los latidos. Sé que deseas hacerme cosas, como nudos de cereza, navegando de tu boca hasta el centro de la tierra...
Audrey...

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