Era una calle estrecha la que recogía este escenario, ataviado con bolsos plastificados e imágenes que creaban un telón. Justo en frente de nosotros se abría una tienda colmada de libros, paraguas, cacharros. Era verde, era un cuadro enmarcado mediante rastreles negros y ménsulas desmesuradas. De repente una luz, verde tambien, iluminaba a 2 artistas...bizarro.
Los encantos de Ljubljana, Eslovenia.
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